
Grabación de los poemas que Trafulla Teatro interpretó en las IX Jornadas poéticas de Torrero, el pasado 14 mayo 2026

Créditos (Autora / poema / Voz):
1. Sara Teasdale (San Luis, EE.UU., 1884-Nueva York 1933) – Vendrán lluvias suaves – (Voz: Daniel Morabito)
2. Wislawa Szymborska (Polonia, 1923 – 2012 -Nobel de Literatura 1996-) – Wietnam – (Voz: Trafulla, coral)
3. Diane di Prima (Nueva York, 1934-2020) – Carta revolucionaria núm. 40 – (Voz: Lola Orti)
4. Roque Dalton (El Salvador, 1935-1975) – ‘Alta hora de la noche’ – (Voz: José Luis Hernández)
5. Luis García Montero (Granada, 1958) – Democracia – (Voz: Elisa Berna)
6. Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959) – ‘Los viejos camaradas’ y ‘En la frontera’ – (Voz: Elena Parra)
7. Ángela Figuera (Bilbao, 1902 – Madrid 1984) – No quiero – (Voz: María José Sampietro)
8. Benjamín Prado (Madrid, 1961) – No me cuentes tu vida – (Voz: José Luis Hernández)
9. Manuel Vilas (Barbastro, 1962) – El inmaduro – (Voz: Pilar Julián)
10. Mahmud Darwish (Palestina, 1941-2008) – Carnet de identidad – (Voz: Manuel Alcaine)
Ambientación musical: 1 – Filip Jelinek, 2 – Charles Guitare, 3 – Regis V.Gronoff, 4 – Ba Daresh (Jamendo-licencia CCnc)
Montaje: Manuel Alcaine
Selección poemas:
01 – Sara Teasdale (San Luis, USA, 1884-Nueva York 1933)
Poeta norteamericana, escribe este poema tras la primera Guerra mundial, conflicto que trunca la fe en el progreso que existía hasta este momento. La autora plantea en este poema un mundo en el que la naturaleza sobrevive a pesar del ser humano.
Vendrán lluvias suaves
Vendrán lluvias suaves y olor a tierra mojada,
Y golondrinas rolando con su chispeante sonido;
Y ranas en los estanques cantando en la noche,
Y ciruelos silvestres de trémula blancura.
Los petirrojos vestirán su plumoso fuego
Silbando sus caprichos sobre el cercado;
Y nadie sabrá de la guerra, a nadie
Preocupará cuando al fin haya acabado.
A nadie le importaría, ni al pájaro ni al árbol,
Si toda la humanidad pereciera;
Y la propia Primavera, cuando despertara al alba,
Apenas se daría cuenta de nuestra partida.
02 – Wislawa Szymborska (Polonia, 1923 – 2012 -Nobel Literatura 1996-)
Nos asombra la belleza, pero también el horror y el dolor de su poema «Wietnam» que vamos a leer, pues expresa, desde una supuesta apariencia de indiferencia ante la guerra, el más profundo convencimiento de que en dicha situación, lo que tiene valor para una madre no es nada de aquello que se espera habitualmente en ese trance (el amor a la patria, la lucha por las ideas, la conservación de las propiedades materiales, etc.), sino sus hijos, lo único que de verdad es suyo, prolongación verdadera de su existencia carnal y espiritual:
Wietnam
Mujer, ¿cómo te llamas? —No sé.
¿Cuándo naciste, de dónde eres? —No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? —No sé.
¿Desde cuándo te escondes? —No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo cordial? —No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? —No sé.
¿A favor de quién estás? —No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. —No sé.
¿Existe todavía tu aldea? —No sé.
¿Estos son tus hijos? —Sí.
03 – Diane di Prima (Nueva York, 1934-2020)
Destacada poeta del movimiento beat en los años 50. El poema que vamos a leer, publicado en 1971, es toda una premonición de lo que vivimos en la actualidad…
Carta revolucionaria núm. 40
Si la palabra poseyera algún poder, América,
tus yacimientos de petróleo arderían,
tus ciudades no serían más que ruinas en llamas
saqueadas por niños,
tus coches todos averiados, atascando las carreteras,
tus ciudadanos a un lado, desconcertados, o escogiendo
un montón de objetos (lo que pudieran llevarse),
si el poder de la palabra estuviera vivo, América,
tu tendido eléctrico que todo lo ve caería,
caerían tus cables de electricidad, de teléfono,
tus torres de telecomunicaciones derrumbadas
y convalecientes en los campos, incendiando el heno,
tus periódicos tan inútiles que tu población analfabeta
se limpiaría el culo con ellos.
SI EL PODER DE LA PALABRA EXISTIESE,
CAERÍAS, AMÉRICA, la naturaleza
se propaga desde los parques
donde la tenías encerrada, el desierto
se desliza a través de Las Vegas, el mar se relame
sus orillas de petróleo en Los Ángeles,
los camellos se reproducen, los osos, los ciervos están
proliferando, y también los nativos y los indigentes.-
¿Duermes inquieta, América? ¿Sueñas con tus poderosos
depósitos de petróleo color pastel abrillantando el mar?
Duerme bien, América, estamos aquí, junto a tu lecho,
la palabra tiene poder, el canto es cada vez más fuerte.
04 – Roque Dalton (El Salvador, 1935-1975)
Considerado máximo exponente de la poesía revolucionaria en El Salvador, se encuentra entre los mejores representantes de la poesía latinoamericana del siglo pasado. Fue asesinado en 1975
Alta hora de la noche
Cuando sepas que he muerto
no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.
Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.
05 – Luis García Montero (Granada, 1958)
Máximo exponente de la denominada ‘poesía de la experiencia’. Más allá de su innegable calidad literaria, hay que destacar su compromiso social y político.
Democracia
Venga a mí tu palabra
en los labios abiertos que me buscan
para morder la rosa de los amaneceres.
Venga a mí,
en los ojos del joven que levanta la mano
y pide la palabra,
y confía sin más en las palabras.
Por los años prohibidos,
por las mentiras tristes que manchaban el aire
como pájaros sucios,
por los que se levantan con frío en las rodillas
y por el exiliado que regresa,
por su recuerdo herido al bajar del avión,
venga a mí tu palabra.
A mí,
que quise hacerme hoy
en primera persona del futuro perfecto
con un libro de amor en el bolsillo.
Por los libros de Freud y de Marx,
por las guitarras de los cantautores,
por los que salen a la calle
y no se sienten vigilados,
por el calor del cuerpo que aprendí a respetar
mientras lo desarmaba con mi cuerpo,
por los ojos brillantes
de los antiguos humillados,
por las banderas libres en las plazas
igual que peces de colores,
por un país altivo,
mayor de edad, pero con veinte años,
por los viajes a Londres y a París,
por los poemas de Cernuda,
venga a mí tu palabra.
Tu palabra más limpia, más alegre,
porque es el tiempo alegre de las palabras limpias.
Los buitres han perdido su carroña de miedo.
Parece que no tienen donde ir
y vuelan a esconderse,
a esconderse,
muy lejos de nosotros,
en la tumba más fría del pasado.
06 – Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959)
Poeta difícil de clasificar, la desnudez de su poesía lo asemejan al llamado realismo sucio de Carver o Bukowski, pero su voz poética, carente de artificios, adjetivos y retórica, nos llega al mismo tuétano.
Los viejos camaradas
Alegra esa cara,
hombre
—dicen, dándote una
palmadita en la espalda–,
hay que ser más
optimista,
tú al menos puedes
contarlo, ¿no?,
otros no tienen tanta suerte.
Y luego miran enseguida
el reloj,
y se van.
No vaya a ser
que se lo cuentes.
La frontera
Era un lugar siniestro,
peligroso, un lugar
donde podía pasarte
cualquier cosa. Los trenes
iban lentos: al otro lado
estaba Francia, nada menos,
y más lejos aún, pero mucho más
lejos, Pekín. Una vez fui
con mi madre hasta Bayona.
Estaba todo limpio y quieto,
como muerto, como si no pasase
nada. Luego lo supe: ser libre
no es igual que ser feliz.
07 – Ángela Figuera (Bilbao, 1902-Madrid, 1984)
Poeta de la primera generación de posguerra, desarrolló toda una etapa de poesía social junto a escritores también vascos, como Gabriel Celaya y Blas de Otero. Con un lenguaje sencillo consigue que su mensaje nos llegue directo al corazón.
No quiero
No quiero
que los niños aprendan
a odiar antes que a andar.
No quiero
que las madres entierren
hijos antes de tiempo.
No quiero
que la tierra se harte
de tanta sangre joven.
No quiero.
¿Es mucho lo que pido?
Solo pido la vida
sin miedo en cada puerta.
08 – Benjamín Prado (Madrid, 1961)
Comprometido con la realidad social, critica con lucidez la actitud política de las derechas y también muchas decisiones de algunas izquierdas. Muy ligado a la música, ha colaborado con gente como Joaquín Sabina, entre otros.
No me cuentes tu vida
No me cuentes tu vida.
No me des la mitad de lo que ya no quieres.
No olvides que el dolor es lo que un golpe
recuerda de nosotros
y si lo tocas,
puede despertarse,
pensar de nuevo en ti.
No me hables del pasado
-si quieres encontrar respuestas, corre
en dirección contraria a las preguntas-
ni me arrastres a un tiempo
en el que aún no sepa
quién eres, pero ya no seas mía.
¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?
¿Por qué volver atrás
a pintar la diana encima de la herida?
¿Para qué conocerte, si te puedo aprender?
Acuérdate, mi amor, de estas tres cosas:
-No existe mayor preso
que el que duda entre dos puertas abiertas.
-Quienes lo saben todo de aquellos a los que aman,
sólo los aman… a pesar de todo.
-Lo que no busca nadie, deja de estar perdido.
No me cuentes tu vida,
y entonces
será sólo
para ti
y para mí
09 – Manuel Vilas (Barbastro, 1962)
Original, provocador, irónico, coloquial, también brillante y desprejuiciado. Un gran poeta que va por libre.
El inmaduro
Me pasa siempre, y duele, y confunde. Debe ser algo relacionado con la desesperación de vivir. Si estoy en Barcelona, me gustaría estar en Madrid. Si estoy en Zaragoza, me gustaría estar en La Coruña. Si estoy en La Coruña, me gustaría estar en la cima del Aneto, comiendo setas venenosas bajo el cielo helado. Si voy al cine, en mitad de la película me entran unas ganas revolucionarias de estar en mi casa viendo la televisión. Si estoy sentado en el sofá viendo la televisión, me gustaría estar muerto y enterrado en el cementerio, contando los días que faltasen para la resurrección de la carne. Todo me persigue, ciudades, cines, casas, cementerios. Si estoy con amigos, preferiría estar con amigas. Si estoy con amigas, me gustaría estar con enemigas. Si estoy con enemigas, me gustaría estar en casa durmiendo la siesta. Si me compro unos zapatos con cordones, en que salgo de la tienda y ando por la calle empiezo a envidiar a todos aquellos que llevan zapatos sin cordones. Y también me pasa con las camisas, las cazadoras, los pijamas, y las sandalias en el verano. Y también con las vidas: Si me pienso abogado, preferiría ser médico. Si médico, sacerdote. Si sacerdote, hombre casado y con siete hijos. Si casado, soltero. Si soltero, viudo muy apenado. […] Me está matando esto de vivir una sola vida. La gran muerte de vivir en una sola forma
Resurrección (Visor, 2005)
10 – Madmud Darwish (Palestina 1941-2008)
En este momento los focos mediáticos están en Irán, pero el genocidio palestino sigue y queremos volver a gritar por la libertad de ese pueblo y en contra de los gobiernos de Estados Unidos e Israel y su actitud colonial, sionista y criminal. Leemos un poema del gran Mahmud Darwish (1941-2008). Considerado el poeta nacional de Palestina, su poesía se centra en su tierra, en el exilio, el destierro y la esperanza en su renacimiento como patria.
Carnet de identidad
Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carnet es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
Trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
El vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, paciente, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre…
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace?…
Soy nombre sin apodo.
Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en ellas calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo…
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
estas rocas…
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?
Escribe, pues…
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Más, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!…
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!


