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Nada más que música – Nina Simone

12 mayo, 2022 - Música
Nada más que música – Nina Simone

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Bueno, pues hoy vamos a dedicar nuestro espacio a una cantante, compositora, pianista, arreglista, activista por los derechos civiles y, por encima de todo, una gran mujer. Interprete de una amplia gama de estilos musicales que van desde la música clásica al jazz pasando por el blues, folk, R&B, gospel y el pop.
Había nacido en el seno de una familia pobre y negra en Tryon, Carolina del Norte. Sexta de ocho hermanos, empezó a tocar el piano a los tres o cuatro años demostrando ya un gran talento para la música.
Su primer concierto, a los doce años, marcó su deriva política posterior. El incidente ocurrió cuando sus padres, que habían ocupado los primeros asientos del auditorio para escuchar a su hija, fueron desalojados al final de la sala para dejar sus asientos a personas blancas. La niña dijo que, o trasladaban a sus padres a la primera fila o no tocaba. Por supuesto, sus progenitores volvieron a sus asientos y dio comienzo el concierto.
La madre era ministra metodista en su tiempo libre y sirvienta a tiempo completo. Su padre, también reverendo, tenía un negocio de limpieza en seco pero su mala salud le dejaba fuera de juego durante largos periodos.
No lo he dicho ¿verdad?, bien pues estamos hablando de Nina Simone.

 


CARTEL NMQM-Nina Simone-CUADRO

 

 

A pesar de todos los impedimentos que tuvieron que sortear, apoyada por su primera profesara de música y también de un fondo local para la educación y de diversas becas, la joven Nina pudo graduarse. Su objetivo era entrar en el Curtis Institute of Music de Filadelfia pero su solicitud fue denegada. Solo tres de los setenta aspirantes lo consiguieron ese año. Fue un duro golpe porque su familia se había trasladado a Filadelfia esperando su ingreso en la importante escuela. Siempre pensó que había sido rechazada por cuestiones racistas pero el instituto lo ha negado sistemáticamente. Tampoco pudo volver a intentarlo porque el Curtis no aceptaba alumnos mayores de 21 años.
Curiosamente, unos días antes de su muerte, en 2003, el instituto le otorgó un título honorífico.
Así que, desanimada, Nina Simone se dedicó a trabajar como asistente de un fotógrafo, simultaneando esta actividad como acompañante al piano en una academia de canto y dando clases particulares.
Al poco, le llamaron para actuar en un bar en Atlantic City, cuyo propietario insistió en que cantara y tocara el piano. Fue allí donde adoptó el nombre artístico de ·”Nina Simone”. Nina por “Niña”, apodo que le había puesto su novio de entonces y Simone por la actriz francesa Simone Signoret de la que era admiradora.
Este cambio de nombre también estaba motivado porque sabía que su madre nunca aprobaría que su “niña” tocara la música del diablo. Así que tenía que pasar desapercibida.
La mezcla de jazz, blues y música clásica de Simone en sus actuaciones en el bar le valió una pequeña pero leal base de fans.

En 1958 conoció a Don Ross, un trotamundos que trabajaba en las ferias invitando a gritos a la gente para que entrara en su espectáculo. Pero pronto se arrepintió de su matrimonio.
Estaba trabajando por pequeños clubs cuando le ofrecieron grabar una de las canciones de la opera Porgy and Bess que se aprendió escuchando la que ya había realizado Billie Holiday. Fue un éxito y récord de ventas pero como había vendido todos los derechos del álbum por 3.000 dólares, no recibió ni un céntimo por los derechos, ni en ese momento ni nunca.
A pesar de su mala cabeza para los negocios, su popularidad fue creciendo y firmó un contrato con Colpix Records que le permitió grabar una gran cantidad de álbumes de estudio y en directo. El estudio le cedió todo el control creativo, incluida la elección del material que se grabaría, a cambio de que ella firmara el contrato con ellos.
El disco Nina Simone at Town Hall le abrió las puertas de Nueva York y se convirtió en la artista favorita de Greenwich Village, el barrio bohemio y artista de la gran manzana.
Vamos a escucharle precisamente en una de sus actuaciones en directo, Ain’t got no – I got life.

Por esta época, Simone tocaba música pop solo para ganar un dinero que le permitiera continuar sus estudios de música clásica y le era indiferente tener un contrato de grabación o no. Y esta fue una actitud hacia la industria discográfica que mantuvo durante la mayor parte de sus carrera.
Disuelto su primer matrimonio, en 1961 volvió a casarse; en esta ocasión con un detective de la policía de Nueva York, Andrew Stroud. Al poco tiempo se convirtió en su mánager y en el padre de su hija Lisa. Desgraciadamente, el tipo terminó abusando de Nina, psicológica y físicamente.

En 1964, cambió su compañía discográfica Colpix por la holandesa Philips Records y esto supuso un cambio en el contenido de sus grabaciones. Hasta ahora siempre había incluido en sus trabajos referencias a su herencia afroamericana pero en el primer disco con Philips, por primera vez abordó la desigualdad racial en los Estados Unidos. Desde luego que motivos no le faltaban. Esta actitud más beligerante, como no podía ser de otra manera en los Estados Unidos, le supuso el boicot a su música en algunos de los estados del sur. Mucha copias de sus discos fueron destrozadas en una emisora de radio de Carolina y devueltas a la compañía discográfica.
Este momento de su vida fue clave en su activismo por los Derechos Civiles y se convirtió en parte fundamental de sus conciertos y trabajos discográficos. A medida que su activismo político aumentaba, su carrera artística se ralentizaba. Y es que, este activismo no era de fachada. Al igual que Malcolm X, su vecino en Mount Vernon, estuvo en las marchas de Selma a Montgomery, famosas por la represión que la policía aplicó en unas manifestaciones pacíficas que acabaron con un montón de muertos, apoyaba en nacionalismo negro e incluso abogó por la revolución violenta en contra del discurso de Martin Luther King Jr., del que, por otro lado, era un buena amiga.
Al reflexionar sobre este período, dejó anotado en su autobiografía: “Me sentí más viva entonces de lo que me siento ahora porque me necesitaban, y podía cantar algo para ayudar a mi gente”.
Nina Simone y su éxito Mr. Bojangles.

Su compromiso con el activismo en pro de los derechos civiles no le salió gratis. Según sus propias palabras, “la industria de la música la castigó boicoteando mis discos”. Molesta y decepcionada abandonó los Estados Unidos en septiembre de 1970 en dirección a Barbados. Esperaba que su esposo y gerente se comunicara con ella para cuando tuviera que actuar nuevamente.
Lamentablemente, su esposo y agente, el Sr. Stroud, que además estaba a cargo de los ingresos de la artista, interpretó su escapada como una solicitud de divorcio.
Cuando Simone regresó a los EEUU, se encontró con la sorpresa de que había una orden de arresto contra ella por impago de impuestos, así que nuevamente salió por piernas a Barbados donde permaneció bastante tiempo.
Fue su amiga, la también pianista y cantante, Miriam Makeba la que le convenció para que se fuera a vivir a Liberia. Y lo hizo. Cuando su hija Lisa se reunió con ella, su relación fue nefasta debido a sus incipientes problemas mentales, hasta el punto de que Lisa abandonó a su madre para irse a vivir con su padre.
La carrera de Nina Simone, a la vez que su salud, se estaban desmoronando a paso agigantados.
Vamos a oírla ahora en un tema de George Harrison, Here comes the sun.

En la década de 1980, Simone actuó regularmente en el Ronnie Scott’s Jazz Club de Londres. Y, aunque su estilo inicial sobre el escenario era algo altivo y distante, poco a poco Nina Simone parecía disfrutar de interactuar con su público, contando anécdotas sobre su carrera e incluso solicitando que le pidieran canciones para interpretar.
Durante esta época vivió en todas partes y en ninguna. Liberia, Barbados y Suiza para terminar en París. Allí actuó regularmente en un club de jazz llamado Aux Trois Mailletz donde prácticamente no le pagaban nada.
Estas sesiones fueron brillantes en ocasiones para, en otras, derrumbarse a los quince minutos. A menudo estaba demasiado borracha para estar en un escenario y se enfadaba con el público y les insultaba. La situación se hizo tan insostenible que unos amigos tuvieron que intervenir.
Por mediación de estos amigos, se trasladó a Holanda y se instaló en un apartamento vigilada por uno de ellos para que se relajara y pudiera volver a la normalidad. Definitivamente fue diagnosticada con “Trastorno bipolar”. Con la medicación apropiada, su vida comenzó a mejorar y se trasladó a Amssterdam, pero, finalmente, y tras unos años tratándose un cáncer de mama, falleció el 21 de abril de 2003.
Vamos a escuchar la versión que hace Nina Simone del éxito de Leonard Cohen, Suzanne.

Nina Simone fue sin duda hija de la generación que cuestionó la humillación racista, que señaló sin temor la supremacía blanca y abrazó la causa del pueblo negro.
También fue una mujer atormentada, victima de los abusos físicos y mentales de su marido, al que solo abandonó cuando decidió autoexiliarse, y una mujer resentida por no haber podido conseguir su sueño de ser concertista clásica.
Si tuviéramos que usar una sola palabra para definir a Nina Simón, seguramente sería “corrosiva”.
Llena de contradicciones, se convirtió en la voz de la defensa de los derechos civiles y contra el racismo pero vivió en silencio la opresión “invisible” que sufría muchas mujeres, incluida ella.
Feeling Good.

Ella dijo: “¿Cómo puedes ser artista y no reflejar tu tiempo”?. Y por eso entregó su talento al servicio de su pueblo, perseguido y oprimido por el racismo salvaje de la época, y que, al parecer, no ha cambiado tanto.
Y así fue durante toda su vida. Una vida plagada de problemas ocasionados por su militancia y por su salud mental. Problemas, por otro lado, que no impidieron que nos dejara un más que brillante legado artístico: más de cuarenta álbumes sin desperdicio.
Una vida, su vida, que fue el combate de una mujer que luchó por la libertad de su arte y su música y su identidad como afroamericana. Un conflicto íntimo de una creadora que tuvo que hacer frente a sus propias contradicciones, como estrella y como artista comprometida.
En mi opinión, una gran mujer.
Nos despedimos de ella con una canción que dedicó a Martin Luther King: ¿Why? (The king of love is dead). En su presentación, ésta es una versión grabada en directo, nos dice:
“Una vez en este planeta tierra vivió un hombre de humilde nacimiento predicando amor y libertad para su prójimo. Estaba soñando con un día en el que la paz vendría para quedarse.”

Se nos acabó el tiempo, nos vamos y lo hacemos con un sabor agridulce en la boca: haber disfrutado de la buena, muy música de Nina Simone por un lado y, por otro, haber conocido o recordado la azarosa y trágica vida de una luchadora. Seguro que no fue en vano.
Amigos, nos oímos dentro de quince días aquí, en Sienteleconoido.caster.fm, tu emisora de cabecera. Hasta entonces… “Buenas vibraciones”.

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