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Homenaje a las victimas de Gaza

21 marzo, 2024 - Poesía
Homenaje a las victimas de Gaza

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Frente al genocidio al pueblo palestino en Gaza perpetrado por el Estado racista, colonial, supremacista de Israel, los poetas palestinos han levantado su voz durante años de persecución y de ocupación a su territorio. He aquí una muestra de esa poesía que en medio del dolor resiste y denuncia con rebeldía las atrocidades cometidas por esta ideología de apartheid.
Los que formamos el equipo de Siéntelo con oído RADIO condenamos firmemente el genocidio que se está cometiendo, así como la hipocresía de la inmensa mayoría de países occidentales, incluida España, que presencian de forma indolente esta matanza. Nos sumamos, pues, a esta protesta de la única forma que sabemos y podemos, y es poniendo voz a estos poemas que Trafulla Teatro va a interpretar.

CARTEL PALESTINA-cuadro

CRÉDITOS: (Poema / autora / voz / música)

 

1. Cadáveres anónimos / Mahmud Darwish / JoséLuis Hernández /Ba Daresh (I cant)
2. Carnet de identidad / Mahmud Darwish / Mingo España /Ba Daresh (I cant)
3. La llamada de la tierra / Fadwa Tuqan / Lola Orti /Azam Ales (Nami Nami)
4. Esta noche / Nathalie Handal / Manuel Alcaine /Seth Staton Watkins (Oh Palestine)
5. Muro contra nuestro aliento / Nathalie Handal / Elena Parra /Roger Waters (The bravery of being out of range)
6. Topografía / Hala Alyan / Susika Sanz / Roger Waters (The bravery of being out of range)
7. Durmiendo en Gaza / Najwan Darwish / José Luis Hernández /Kofia Band (Haifa)
8. Fobia / Najwan Darwish / Mingo España / Kofia Band (Haifa)
9. Poema final s.t. / Hiba Kamal Abu Nada / Elena Parra / Kofia Band (Leve Palestina)

 

 

 

 

Mahmud Darwish. Nació cerca de Acre el 13 de marzo de 1941 y falleció en Houston, Estado Unidos el 9 de agosto de 2008. Es considerado el poeta nacional de Palestina y uno de los más célebres escritores árabes contemporáneos. Obtuvo numerosos premios por sus obras. Sus temas se centran en su tierra Palestina, en el exilio, el destierro y la esperanza en su renacimiento como patria.

1 – Cadáveres Anónimos

Cadáveres anónimos.
Ningún olvido los reúne,
Ningún recuerdo los separa…
Olvidados en la hierba invernal
Sobre la vía pública,
Entre dos largos relatos de bravura
Y sufrimiento.
“¡Yo soy la víctima!”. “¡No, yo soy
la única víctima!”. Ellos no replicaron:
“Una víctima no mata a otra.
Y en esta historia hay un asesino
Y una víctima”. Eran niños,
Recogían la nieve de los cipreses de Cristo
Y jugaban con los ángeles porque tenían
La misma edad… huían de la escuela
Para escapar de las matemáticas
Y la antigua poesía heroica. En las barreras,
Jugaban con los soldados
Al juego inocente de la muerte.
No les decían: dejad los fusiles
Y abrid las rutas para que la mariposa encuentre
A su madre cerca de la mañana,
Para que volemos con la mariposa
Fuera de los sueños, porque los sueños son estrechos
Para nuestras puertas. Eran niños,
Jugaban e inventaban un cuento para la rosa roja
Bajo la nieve, detrás de dos largos relatos
De bravura y sufrimiento.
Luego escapaban con los ángeles pequeños
Hacia un cielo límpido.

-Traducción del árabe: María Luisa Prieto-

2 – Carnet de identidad

Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carnet es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
Trabajo en la cantera.

Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
El vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, paciente, en un país

en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre…
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace?…
Soy nombre sin apodo.

Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en ellas calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo…
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.

Que sólo nos dejaste
estas rocas…
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?

Escribe, pues…
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Más, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!…
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!i i i

 

Fadwa Tuqan. (Nablus, Palestina, 1 de marzo de 1917- Nablus, 12 de diciembre de 2003). Se le conoció en el mundo árabe como la «Gran Dama de la Poesía Palestina» y «La poetisa de Nablus». Se distinguió por ser una de las pocas voces femeninas en la poesía palestina. Su poesía se destaca por tener un sentido patriótico y nacionalista. Su obra fue reconocida con diversos premios internacionales.

 

3 – La llamada de la tierra

« ¿Me han usurpado mi tierra?
¿Me han privado de mis derechos,
y me voy a quedar aquí, uncido al exilio,
humillado y desnudo?
¿Me voy a quedar aquí a morir como un extraño en tierra extraña?
¿Me voy a quedar?
¿Y quién lo ha dicho?
Volveré a la tierra amada.
¡Por supuesto que volveré!
Y allí se cerrará el libro de mi vida.
Se apiadará de mí su tierra generosa
y dará cobijo a mis cenizas.
¡Regresaré, es necesario que vuelva!
¡Regresaré, comoquiera que sean mis desgracias!»

Más siguió desterrado, observando su tierra
y murmurando: «¡Es necesario que vuelva!»
Mientras, agachaba la cabeza en la tienda,
cerrando el alma a su oscuridad,
cerrando el pecho a su desgracia.
Pero seguía estando ahí, fija, esa idea,
zumbando febril y silenciosa,
hirviendo y ardiendo en su cabeza,
quemando, como el fuego, sus sentidos:
«¡Regresaré, es necesario que vuelva!»

 

Nathalie Handal. Nació en Belén, Palestina en 1969. Poeta, dramaturga, ensayista y catedrática universitaria. Es una de las poetas más importantes de la diáspora árabe contemporánea. En su trabajo poético dialogan la tradición árabe y la historia de su pueblo con los tonos y ritmos de la poesía anglosajona. Ha recibido varios premios internacionales y su obra traducida a más de quince idiomas.

 

4 – Esta noche

el agua alcanzará el borde del vaso
mas no se permitirá rebosarlo

la violencia explotará y los horrores se
atarán a cada árbol desnudo

esta noche oiremos discursos
ordenándonos abrir nuestras piernas
a escandalizar como meretrices

esta noche veremos
cinturas tatuadas y kalashnikovs
en los maleteros de los autos

recuerdos paralizados y revoluciones
tras la puerta de cada casa

veremos paisajes rojos,
piedras de luz, plumas ligeras
meciéndose en el paisaje nocturno

y las arrugas se multiplicarán
en nuestros rostros esta noche mientras cada muerto se alza de su tumba

esta noche los exiliados, inmigrantes, refugiados serán atrapados en pájaros cantores, el asfalto cuarteado recitará viejos versos

esta noche escucharemos las grietas de historias
los gritos de los estrangulados
por la noche en la noche

escucharemos el anhelo
de tardes púrpura
bajo el manto de dios

esta noche el amor será difícil.

-Traductor: Beverly Pérez Rego-

 

5 – Muro contra nuestro aliento

Cada día una hora más cruel –
la esgrima de corazones apenas palpitando,
el pálpito de hojas en nuestros jardines secos
el calor en Gaza en Jericó
manteniendo sueños que jamás tuvimos tiempo de recordar
una anciana intentando revivir
cualquier fantasía posible, otra
pensando en su esposo
perdido en lo inimaginable
hombres sobre alambres de púas que dejan
de responder cuando gritamos sus nombres
cruzar el punto de inspección,
los soldados el día la noche
mientras otros beben té, hablan de toques de queda
las mujeres, los niños que enterraron
mientras una madre pregunta
qué le dirá al niño que lleva adentro
que ella desearía que no viniera

Somos testigos del octubre en llamas,
y cada mes siguiente,
es igual, las calles
por las que caminamos nos recuerdan
quiénes somos y lo que ellos
jamás harán de nosotros…
retratos humanos en esquinas
que olvidamos mirar u olvidamos alcanzar …
fotografías pegadas en muros como si
pertenecieran a ninguna parte
un novio y una novia forzados a casarse
en cualquier lugar menos donde era debido,
y aún así, seguimos preguntando:
cuál victoria apaga las velas
cuál mar habla de otro mar

Aún si levantan el muro
más allá de nuestro alcance
sólo conocemos un hogar
aún si cada vez tomamos rutas distintas
los árboles nos guían el viento nos guía
el sol y la luna nos guían
y cuando llegamos hallamos los libros
que no podemos dejar de leer, los bordados
hechos por los refugiados, la cocina
donde vivimos nuestras vidas –una propuesta de matrimonio una muerte un nacimiento–
y cada día mientras colamos nuestro café
nos saludamos adecuadamente
y expulsamos el muro de nuestro aliento

 

 

Hala Alyan. Es poeta palestino-estadounidense y psicóloga clínica. Nació el 27 de julio de 1986 en Carbondale, Illinois, y creció en Kuwait, Oklahoma, Texas, Maine y Líbano. Obtuvo una licenciatura de la Universidad Americana de Beirut y una maestría de la Universidad de Columbia. Su escritura aborda los temas de la identidad y los efectos del desplazamiento, particularmente dentro de la diáspora palestina.

 

6 – Topografía

La tierra es un calambre en el cuello. Arde un campo de naranjos
y es agrio cuando eructas. ¿De quién es esa voz?
Hay una fábula. Hay una llave. Cada Ramadán,
la arteria sufre primero. Una dieta de cordero pesado
y papeles de control. La indigestión como una pesadilla.
El sol de Tauro quema tu frente. Quiero decir la tierra.
La tierra se ve blanca en las imágenes de resonancia magnética:
llamas a tu abuelo. Ha estado encontrando la tierra
en sus heces. Su cuerpo se ciñe al colchón como un ataúd.
Su mano tiembla. Cuando bebe la tierra,
la orina sale color rosa.
La tierra cauteriza el esófago. No más limones,
dice el médico. Dos almohadas por lo menos.
En julio, vivías dentro de tu abuelo como un asentamiento.
Comiste sorbete de grosellas de la misma taza.
¿Heredaste la tierra en tu muñeca artrítica?
Hace que tejer sea un infierno. En el teléfono,
tu abuelo te dice que la tierra le está cubriendo los ojos.
Él te dice que vale la pena estar vivo solo para ver ese azul.
Él muere y ellos amarran su cuerpo a la mugre.
Él muere y sale el sol toda la semana.

-Traducido del inglés por Javier Osuna-

 

 

Najwan Darwish. Poeta, periodista y crítico literario palestino nacido en 1978 en la ocupada ciudad de Jerusalén, Palestina. Es considerado uno de los autores más destacados de su generación en el mundo árabe. Se ha desempeñado como editor y periodista cultural. Su obra se ha traducido a más de veinte idiomas.

 

7 – Durmiendo en Gaza

Fado, dormiré como hace la gente
cuando caen las bombas
cuando el cielo se abre como carne viva,
soñaré, pues, como hace la gente
cuando caen las bombas:
soñaré con traiciones.

Despertaré a medio día y le preguntaré al radio
las preguntas que la gente pregunta
¿Ya terminó el bombardeo?
¿Cuántos fueron asesinados?

Pero mi tragedia, Fado,
es que haya dos tipos de personas:
aquellos que lanzan sufrimiento y pecado
a la calle para poder dormir
y aquellos que coleccionan el sufrimiento, los pecados de la gente,
los tornan cruces, los presumen
por las calles de Babilonia y de Gaza y de Beirut
mientras plañen
¿van a venir más?
¿van a venir más?

Hace dos años, al sur de Beirut,
camine por las calles
de Dahieh,
arrastrando una cruz
tan grande como los edificios destrozados.
Pero ¿quién levantaría una cruz
de la espalda de un hombre cansado hoy en Jerusalén?

La tierra es tres clavos
y por piedad un martillo
Detente, Señor.
Detén los aviones.

¿Van a venir más?
¿Van a venir más?

 

8 – Fobia – (Najwan Darwish)

Me expulsarán de la ciudad
antes de que caiga la noche: alegarán
que me negué a pagar por el aire.
Me expulsarán de la ciudad
antes de que llegue la noche: alegarán
que no pagué rentas por el sol
ni cuotas por las nubes.
Me expulsarán de la ciudad
antes de que salga el sol: dirán
que hice sufrir a la noche
y que fracasé al elevar mis rezos a las estrellas.
Me expulsarán de la ciudad
antes de salir del vientre
porque todo lo que hice durante siete meses
fue escribir poemas y esperar para existir.
Me expulsarán de la existencia
porque tengo debilidad por la nada.
Me expulsarán de la nada
por mis dudosos lazos hacia la existencia.
Me expulsarán a la vez de la existencia y de la nada
porque nací para existir.

Me expulsarán.

 

 

9 – Hiba Kamal Abu Nada.

Fue una poeta novelista, bioquímica, nutricionista, activista feminista de nacionalidad palestina, nacida en La Meca el 24 de junio de 1991. Murió el viernes 20 de octubre de 2023 a la edad de 32 años en su casa de Jan Yunis, en la franja de Gaza, a causa de un bombardeo por parte de las fuerzas sionistas israelíes. En 2017 ganó el premio Sharjah a la Creatividad Árabe por su novela El oxígeno no es para los muertos. El jueves 19, antes de morir, comentó: “Si morimos, sepamos que estamos contentos y firmes, y transmitamos en nuestro nombre que somos personas de verdad… Oh, Dios mío, Heba”. Este es su último poema, escrito un día antes de ser asesinada, en medio del genocidio de Israel contra Palestina:

La noche en la ciudad es oscura,
excepto por el brillo de los misiles;
silenciosa, excepto por el sonido
del bombardeo;
aterradora, excepto por la promesa
tranquilizadora de la oración;
negra, excepto por la luz de los mártires.
Buenas noches.

 

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