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Fernando Pessoa: Hay más yos que yo mismo

12 junio, 2020 - Poesía
Fernando Pessoa: Hay más yos que yo mismo

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Parafraseando a Borges, Fernando Pessoa (1888-1935) no es tanto un hombre como una compleja y dilatada Literatura. En efecto: es el creador en estado puro que lo primero que hace es inventarse. Así nace Fernando Pessoa (nostálgico de un patriotismo perdido, obsesionado con las teorías ocultistas, fuertemente influido por el simbolismo), personaje fascinado con la infinita diversidad del mundo y, al mismo tiempo, con su misteriosa unidad. O como decía Abel Martín (uno de los heterónimos de Antonio Machado: nótense de paso las similitudes entre los poetas ibéricos): la esencial heterogeneidad del ser. De ahí surgen los 72 heterónimos pessoanos, invención de una invención: Fernando Pessoa. Entre ellos destacan: Bernardo Soares (autor del fascinante Livro do desassossego), el pagano Alberto Caeiro (“Hay suficiente metafísica en no pensar en nada”), el epicúreo Ricardo Reis (“Nada se sabe, todo se imagina. /
Rodéate de rosas, ama y bebe.”), el sensitivo y nihilista Álvaro de Campos (“La mejor forma de viajar es sentirse”).

 


Fernando-Pessoa-3

 

 

 

CRÉDITOS (Poema/voz/música):

 

1. Presentación – Manuel Alcaine – Álvaro Martins
2. Autopsicografía – Lola Orti – Álvaro Martins
3. Llueve en silencio, que esta lluvia es muda… – Néstor Barreto – Álvaro Martins
4. Tengo tanto sentimiento… – María José Sampietro – Álvaro Martins
5. Tu voz habla amorosa… – Néstor Barreto – Marta Pereira da Costa y Ricardo Mendes
6. Yo nunca guardé rebaños…(Como Roberto Caeiro) – Chus Sanjuán – Marta Pereira da Costa y Ricardo Mendes
7. Poemas (Como Ricardo Reis) – Lola-Jose-Néstor – Marta Pereira da Costa y Ricardo Mendes.

 

 

 

 

 

 

 

Selección poemas

 

COMO FERNANDO PESSOA

 

Autopsicografía

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.

 

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda…

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego…

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece…

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente…

 

Tengo tanto sentimiento…

Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.

 

Tu voz habla amorosa…

Tu voz habla amorosa…
Tan tierna habla que me olvido
de que es falsa su blanda prosa.
Mi corazón desentristece.
Sí, así como la música sugiere
lo que en la música no está,
mi corazón nada más quiere
que la melodía que en ti hay…
¿Amarme? ¿Quién lo creería? Habla
con la misma voz que nada dice
si eres una música que arrulla.
Yo oigo, ignoro, y soy feliz.
Ni hay felicidad falsa,
mientras dura es verdadera.
¿Qué importa lo que la verdad exalta
si soy feliz de esta manera?

 

COMO ALBERTO CAEIRO

 

Yo nunca guardé rebaños…

Yo nunca guardé rebaños,
pero es como si los guardara.
Mi alma es como un pastor,
conoce el viento y el sol
y anda de la mano de las Estaciones
siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza a solas
viene a sentarse a mi lado.
Pero permanezco triste, como un atardecer
para nuestra imaginación,
cuando refresca en el fondo de la planicie
y se siente que la noche ha entrado
como una mariposa por la ventana.

Pero mi tristeza es sosiego
porque es natural y justa
y es lo que debe haber en el alma
cuando piensa que ya existe
y las manos cogen flores sin darse cuenta.

Con un ruido de cencerros
más allá de la curva del camino
mis pensamientos están contentos.

Pensar molesta como andar bajo la lluvia
cuando el viento crece y parece que llueve más.

No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.

 

COMO RICARDO REIS

 

1
El placer del momento antepongamos
al absurdo cuidado del futuro,
cuya certeza es sólo el mal presente
con que su bien se compra.

El mañana no existe. Sólo mío
es el momento; yo soy quien existe
en este que es, quizá, el último instante
de ese que ser yo finjo.

2
Nada se sabe, todo se imagina.
Rodéate de rosas, ama y bebe.
Calla, sí. El resto es nada.

3
En nosotros, innúmeros,
viven; si pienso o siento
no sé quién piensa o siente.
Soy tan sólo el lugar
donde se siente o piensa.

Tengo más almas que una,
hay más yos que yo mismo.

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