
ELISA BERNA MARTÍNEZ – Poemas (mayo 2026)

Elisa Berna Martínez nació en Zaragoza en 1978 aunque pasó toda su infancia y adolescencia en Ariño, Teruel. Zaragoza es la ciudad en la que reside en la actualidad y en la que se licenció en Derecho.
Ha escrito poesía desde que recuerda, y su voz poética se ha ido abriendo camino coincidiendo con un momento de auge de la poesía a nivel nacional, y también en Zaragoza, donde se han impulsado diversas propuestas culturales por parte de un número creciente de colectivos en las últimas décadas.
Su curiosidad innata la llevó a publicar en blogs, foros poéticos y revistas literarias de la red, a la par que su voz poética se iba haciendo más grande y profunda.
Obtuvo el primer premio del certamen organizado por el Centro de Estudios Poéticos de Madrid, Aires de Libertad, y el tercer premio del Certamen Internacional de Poesía “Yolanda Sáenz de Tejada” 2019, en El Bonillo (Albacete).
Ha publicado varios poemarios y plaquettes, entre los que destacan Poeta en Niu Yol, de Los Libros del Imperdible, El camino de los solos, de la editorial Olifante (colección Papeles de Trasmoz), o Casi mil mujeres (coedición Amordemisamores & Los Libros del Imperdible).
Asimismo, sus poemas han sido incluidos en diversas obras colectivas y ha participado en diferentes proyectos multidisciplinares, como Hermanas del Hambre, Los guapos, así como en la experiencia artística y medioambiental Fantasía de la Alameda.
Algunos de sus últimos trabajos experimentales han sido El Oeste de Gettysburg, junto a Javier Escudero Tellechea, o los video-poemas Silencio de Dora Maar, a los que ha prestado voz e imagen.
Aunque lleva unos años sin publicar, sus versos han seguido sonando en distintos escenarios de dentro y fuera de la ciudad regalándonos trayectos oníricos que parten de lo cotidiano en busca de lo universal.
En la actualidad colabora con el grupo Trafulla Teatro – Siéntelo con oído, colectivo que lleva a cabo sus actividades en la Asociación Vecinal de San José, y a cuyos integrantes les une su pasión por la poesía, el teatro, la radio y la música.
Leemos a continuación una pequeña muestra de sus últimos trabajos, algunos inéditos, y otros anteriores que ya han sido publicados.
Pero primero, escucharemos a Elisa, que nos cuenta lo que para ella supone la poesía.
CRÉDITOS (texto/poema – Voz)
0,0 – Presentación – Elena Parra
0,1 – ¿Poética? – Elisa Berna
1 – Cercas – Daniel Morabito
2 – Tormenta de la mañana – Mingo España
3 – Es dificil – Pilar Julián
4 – Decepcionado – Elena Parra
5 – Mujeres de mi familia – María José Sampietro
6 – Icebergs – Lola Orti
7 – Tierra nueva – Elena Parra
8 – Todo roto – Manuel Alcaine
9 – Límites – José Luis Hernández
10 – Nunca estás – Lola Orti
11 – Dejar la casa – José Luis Hernández
12 – Nota de la autora – Elisa Berna
13 – La botella – Pilar Juián
14 – Jaula – María José Sampietro
15 – Hacia la luz – Daniel Morabito
16 – Charco – Mingo España
Música: Paco Periagro (Jamendo-licencia Creative Commons no comercial)
Montaje y ambientación: Manuel Alcaine.
Selección poemas:
POÉTICA?
No sé llamar a la poesía, pero me entretengo en llenar un recipiente con objetos de fuera y de dentro, de todos los días, de casi nunca.
Y vienen imágenes del pasado, del presente, del futuro, haciendo funambulismo sobre la línea del tiempo.
Aparecen botones, cajas de galletas, monedas antiguas, para que yo cosa los contrarios, decidiendo a mi antojo si serán sombra o luz.
No sé llamar a la poesía y, sin embargo, coloco a la vida frente a la muerte, y los brazos de la frontera reparten desigualmente la distancia.
Quiero agitar ese recipiente para que todo nazca de nuevo, pero distinto, y sea el espacio el que nos penetre, hagamos nosotros el tiempo, o sean las vías de nuestras espaldas las que corran hacia un tren.
Quiero volcar sobre el poema los escombros y estirar su piel de periferia.
Hacer de la intemperie un hermoso amasijo.
1_CERCAS
El sol despliega sus alas.
Cierra los balcones de la casa
y trago las voces temiendo
otra emboscada del silencio.
Coso un hombro al dolor
y la nariz a las aristas
de un rincón sin terminar.
Hilo una visión en mi vientre.
La proyecto a contraluz:
vidrio que intenta
entrar por su herida.
Ya sois distintos.
Observo y sé que nunca
traspasareis la cerca.
He levantado un muro
entre el mundo y esta piedra.
Ya sois otra cosa. Es cierto:
hay voces que no cesan pero
este artilugio entre mis manos
solo sabe callar.
2_TORMENTA DE LA MAÑANA
Tormenta de la mañana.
Los pájaros callan y el trueno
de mi memoria inventa
suelos más despejados.
Sobre la vida tendida
cayó su hermosura multiplicándose.
Que rompa el espejo y descubra
la piel dolida y el beso
que despide.
Contra la vida tendida arremeten
ahora las horas muertas.
Esto estuvo sucediendo
a tres nidos de tu casa
mientras fui anciana bajo la lluvia
rezando mi canción de cuna
que penaba.
3_ES DIFÍCIL
Los idiomas de Babel son la distancia.
Fronteras que se ensanchan
a través de sus bocas:
carnes agrietadas, comisuras
que apenas rozan lo inteligible.
Desde aquí arriba observo
las lenguas del mundo.
Ninguna es la mía.
Yo miro otro sol; canto
lo que para mí es difícil
y para los demás, sencillo.
¿Entonces?
El otoño despliega
su lenguaje sombrío
y no sé en qué ventana
estampar mi voz.
Para los demás es sencillo
seguir.
Para mí,
cada sílaba es un puente
que siempre tiembla.
4_DECEPCIONADO
El camino largo pisó a la hormiga
sorteando las tumbas del pasado.
No cabe el muerto en ese agujero.
No es suficiente tierra esta tierra.
Oremos
para que mi cuerpo sea hoguera
de la que puedas huir.
5_MUJERES DE MI FAMILIA
Ya no puedo hablar de algunas
mujeres de mi familia.
Quizá por eso quiero
escribir en lápidas
los secretos que enterraron
bajo raíces oscuras.
Siempre ocurre. Todos saben
menos sus propias semillas
y nos inventamos la herencia
o heridas, para mirar un espejo
sin vernos aún rotos en su luz.
Cuántas llaves giraron despacio.
Cuántas bocas bajaron la voz.
Ya no puedo hablar de ellas:
¡las desconozco!
Negaron su historia y porqués
para borrarnos
el trazo de piel real.
Polvo con el que los huesos
darán por fin en la tierra.
Crecimos de un tronco hueco
en una de sus mitades.
Los tiempos fingen su curso
y los surcos mienten la edad.
Ya no puedo hablar de esas mujeres.
No las conozco.
¿Hubo inocencia o virtud?
Ojalá su memoria
se pierda en un bosque antiguo;
no llegue a nosotros su savia;
nos deje dormir en paz.
6_ICEBERGS
La voz de debajo del hielo.
Una mujer atada al iceberg.
Todas las mañanas polares
se fueron de la noche sobre un oso blanco
y ahora nos cuentan entre los muertos
o nos dan de beber frío.
Los ríos que se alejan de mi casa
caben en un vaso también.
La sonrisa grieta, esa fractura
que desata los aludes,
se eriza en la memoria, cae
sobre los pedazos. Balsas heladas
para huesos que en lo inmenso
ya nunca sostendrán a nadie.
7_TIERRA NUEVA
Hay cosas que no mueren hasta que te has ido.
Así de fácil fue vencer al mundo: hacer un equipaje
de ínfima maleta
y escoger camino que guarde las espaldas.
Empecinada en lanzar flores a una diana
que nunca queda en la mirada quieta;
Que viene a rozar los labios y huye;
Que es ella la que apunta y mata.
Voluntad de hierro para ensanchar dolores
en lugar de aprender a construir la barca.
Solo había que mirar de lejos lo que se busca.
La sombra del ciprés
estrangulará a sus pájaros: caerán en mi maleta.
Y ya no hay funeral cuando te has ido.
Las flores salen de mis ojos.
Alumbran la tierra nueva.
8 -Todo roto
Todo roto.
Una lluvia-desierto para el caminante
de sonrisa caída
y asimétricas mitades.
Todo roto
sin encajar en el puzle.
La mañana recibe
y unos ojos despiden con tristeza.
Unos cruzan, otros mueren
y quieren volver deprisa
a sus vidas pasadas.
Algunos abren las puertas
de los bares.
Regresan el lunes buscando una pieza.
La que falta.
9_LÍMITES
¿Por dónde pasará el viento?
Qué ranura quedará libre para el soplo
que alimenta la risa o la cordura.
Mi visión, intruso animal
que sueña lo salvaje,
se adentra más allá de todo
lo que dejas libre.
A veces se asusta y contrae
tu dolor a su antojo.
A veces respira y agranda
brechas insondables.
¿Por dónde pasará el viento?
¿Hasta que honduras
se expande el hombre?
10_ NUNCA ESTÁS
Vuelvo a caer donde no estás.
Habitante asiduo de la ausencia
me derrumbo en recipientes vacíos;
baldíos paisajes que no puedo llenar.
En las horas más duras de la tarde
escapo hacia donde soy:
soy broma
o todo aquello que imagino;
bruma en mensajes
de certeza movediza.
El sol huye
hasta hacer sombras precisas
al otro lado de mí.
Soy broma en recipientes
donde el tiempo se acrecienta
e intuyo las fauces;
siento a la presa;
escribo porque ya no escribo
como si quisiera ordenar
lo que no puede entenderse.
11 – DEJAR LA CASA
Llegué en invierno sobre un pájaro:
un pájaro que mentía,
del que caían plumas de otros
y otros cuentos.
Llegué, y he visto ahora
ojos más tristes que la muerte.
Hombres gritando como tumbas
descubiertas por el hambre.
He visto. Sí.
Y no amé nada a mi paso.
¡Lo siento tanto!
Debía dejar el frío
fuera de los ojos;
urgía morder un hueso
lejos de sus bocas;
llorar ceniza;
perder el eco;
hundir la sed.
Lo siento.
La culpa es de un pájaro
que mentía. Mentía y volaba
cielos de otros.
Mira, el invierno ha llegado.
Es una casa llena de plumas.
12 – Nota de la autora – Elisa Berna
Los siguientes poemas pertenecen a un poemario inédito, Los espacios continentes, escrito en 2019.
En él, el cuerpo se convierte en recipiente de memorias, adopta la forma de diversos objetos para contener mensajes, heridas o vacíos.
Una lucha cuya razón de ser es ocupar el espacio, domesticarlo o exponerlo descarnadamente. Quizá un objeto no vale por sí mismo, sino por lo que puede albergar. Igual que el cuerpo, cáscara donde intentar que quepa el mundo.
Pero además, el hueco que ocupamos adquiere un papel protagonista, aquello que atravesamos o terminamos abandonando: el suelo, el tiempo, la vida, el lenguaje, el verso.
Cada poema es un breve ritual para alejarnos del miedo a los territorios vacíos, o para todo lo contrario. Llenarlos de cualquier cosa, con tal de no estar solo, bajando de los conceptos metafísicos a escenas cotidianas, pobres o a veces casi ridículas, intentando escapar o encontrar la verdad.
13 – LA BOTELLA
Debe entrar todo en esa botella.
Debe ser cerrada con esmero.
Exijo entrar yo en esa botella.
Los restos de la cena, el artefacto
oscuro de la repisa, mi radar
herido de animal en sombra.
Todo material intangible
que dé forma a los espacios
debe entrar de golpe en la botella
para después abandonarla
sin más sobre la tierra.
Recomponer el mensaje.
Arrojar mi cuerpo al mar.
14 – JAULA
Los recipientes
cumplen su función escrupulosamente:
una bombilla envuelve la luz;
el cuerpo alimenta piedras salvajes;
la jaula
vacía al animal cautivo.
Los espacios abiertos alientan la libertad
y la libertad no cabe en algún sitio.
¿Qué haremos con ella?
Cubrirla con el trapo de cocina.
Así el pájaro
deshabita el canto.
15 – HACIA LA LUZ
Esta es la red que atrapa agujeros.
El tiempo de los peces
pulcramente enjabonados.
Pescador o atalaya en pos de recortes
y visiones fugaces de su cuerpo.
La nada,
que entra y sale de la red,
alimenta una sed insuficiente
pero he aquí el cuerpo transitado
por bancos de peces.
Olvido las fechas importantes.
Olvido los atajos y las trampas
para morder anzuelos por sorpresa.
Olvido todo lo alto que es posible
y enseguida, nado hacia la luz.
“En el secreto de mí misma,
para mí misma secreto […]”
Dora Maar
16 – CHARCO
En el espacio que rellena el charco
tirita tu imagen
con un anciano dentro.
Debajo de esto que transitamos
¿estaremos o no
nosotros?
Ahora que ya hemos sido usados
y queda lo que queda,
la ausencia de ausencia
se vuelca en el espejo.


