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Poesía de al-Ándalus – Zoco sin compradores

17 enero, 2020 - Literatura, Poesía
Poesía de al-Ándalus – Zoco sin compradores

En 1983 el barbastrense Modest Solans Mur (1951-2012) publicaba en Sevilla El zoco sin compradores, una antología de la poesía escrita en al Ándalus entre los siglos XI y XIII y de la que el pasado 2018 aparecía póstuma, en Granada, en la editorial Muret, una segunda edición, con prólogo de Bárbara E. Solans e ilustrada con unas preciosas acuarelas de Leonor Solans.
En el libro se seleccionan poemas de 41 poetas andalusíes. Desde al-Mutamid, rey, poeta, guerrero y mecenas de la esplendorosa Sevilla del siglo XI, pasando por la poeta de Guadix Hamda Bint Ziyad, cuya vida transcurre por el siglo XII, hasta el sevillano del siglo XIII al-Kasad, que es quien dijo en una ocasión: “y se vende la poesía en un zoco sin compradores”, palabras de donde tomará su título la antología poética que presentamos. La descripción sensitiva del paisaje y del cuerpo de la amada, el prestigio de la luz de la inteligencia frente al brillo de la riqueza, el presentimiento de la Belleza, el sentimiento de superioridad cultural, son algunas de las notas de esta poesía andalusí brillante e imaginativa que desprende magia. La magia de escapar del tiempo.

 


 

 

 

CRÉDITOS:

 

 

 

[Córdoba]

1
Tu día es claro y tu noche calmada,
Y bebe tu tierra el agua del alba,
Y se embriagan tus ramas
Vistiendo tu campo por temporadas.
Tu aire es desnudo, y tu aliento exhala
Arrayanes al alma.
Y es tu sombra la suma de las gracias
En la que uno se ampara.

2
¡Dios, cómo corre el río por la vega!
Más se desea hacer en él la aguada
Que en los labios muy rojos de una bella.
Atardece y las ramas
Como pestañas son en las riberas
De una pupila zarca.
La brisa se divierte con las ramas,
Y el oro del ocaso corretea
En la plata del agua.

3
Brilla la aurora de la inteligencia,
Y en tanto que fulgura,
Se agrisan las estrellas de riqueza.
Mas si la noche de ignorancia impera,
En tanto que es oscura,
Brillan como luceros las monedas.

4
¡Cuántas veces moví por ir a verla
Las olas de la noche tenebrosa!
¡Y cuántas veces me llegué a sus tiendas,
Audaz como el acero de mi hoja!
La noche me encubrió como se vela
El rubor en las mejillas de una mora.

5
Los ojos de una cierva me doblegan;
Su languidez afloja mis esfuerzos.
Para matarme afila en las alturas
Su mirada que luego envaina el sueño.

6
Pasó como un relámpago en el cielo,
Cegome y me dejó en la oscuridad.
¡Oh río de Sevilla! ¿Es que aquel tiempo
Ni siquiera en los sueños volverá?

7
Llegó como una rosa colorada
Y la dejé tal pálido narciso;
Pues le quité su rojo confundido,
Que se borró colmando mi esperanza.

8
Rompieron las lágrimas mi secreto en la vega,
En donde hay huellas evidentes de hermosura:
Allí acequias ciñen cada huerta,
Allí las huertas ciñen cada acequia,
Y allí una gacela humana entre otras ciervas
El corazón me robó cuando la vi desnuda.

Cuando entornados los ojos sobre algo los deja,
Ese algo me desvela y me tortura.
Cuando hace flotar por su cara las trenzas negras,
Tú ves, en un oscuro cielo, la luna llena:
Como si a la aurora un hermano se le muriera
Y se cubriera en duelo con negras vestiduras.

9
Nosotros, lunas en la noche tenebrosa:
Donde tomamos asiento está la cabecera.
Podrá la pérfida suerte quitarnos la gloria,
Pero no arrancar de nuestras almas la nobleza.

Modest Solans (2010)

 

 

 

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