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El vientre de los espejos – (2) EL [CORAZÓN] DE ARIADNA

22 noviembre, 2019 - Poesía
El vientre de los espejos – (2) EL [CORAZÓN] DE ARIADNA

“El vientre de los espejos” es el título de un poemario escrito por Fernando Alcaine, cuyos poemas nunca fueron publicados en papel pero que vamos a ir dando a conocer, uno a uno, en nuestro programa.

 


 

(2) EL [CORAZÓN] DE ARIADNA

[(La victoria de Teseo)

Hombre de veras hombre.
Libre, sí: todo incierto.

(“Homo”, J.Guillén)]

 

En realidad, no necesita el ateniense del hilo de Ariadna: el de Creta es un laberinto tan fatal como el monstruoso ser que acecha en su centro. Sus sólidos muros presentan una sola abertura, únicas entrada y salida posibles. Allí comienza –o termina- un único corredor, indefectible vía cuyas vueltas y revueltas conducen a un fin –o un principio: las espantosas pupilas de la bestia.
Bien puede, pues, Teseo ingresar sin cuidado de extravío: su temple va a probarse en la extraordinaria lucha contra el Minotauro. En caso de victoria, no hallará dificultad para regresar al mundo. No considera, en fin, el ofrecimiento de su prometida, concentrado como está en la estrategia para el combate.

“Y así se acostó. Pero un extraño sueño vino a perturbar su descanso. En él, Teseo, en efecto, vencía. Vencía, pero pasaba a ocupar el centro del laberinto, hambriento de carne humana. Sobresaltado, despertó. Varón prudente, quiso recobrar la calma desentrañando el enigma de la visión. Cuán ardua la victoria pues va mucho más allá de la simple muerte del monstruo, reflexionó Teseo. Y sintió el salvaje desamparo de la soledad.

“Por supuesto, se podía evitar la lucha pero ése era el peor de los fracasos, mucho, muchísimo peor que la propia ruina: suponía humillarse él y humillar el valor de su casta. Aunque, también, matar a la bestia –eso le enseña el sueño- podía convertirse en ofrenda de servidumbre. ¿Qué hacer, entonces? ¿Cómo actuar?, se debate Teseo.”

Y ya la verdadera historia -qué fatigosos los apócrifos- se dirige decidida a su fin. Nuestro héroe consigue salir de su perplejidad al despuntar el día (“Una súbita luz asomó aguda a sus ojos”). Considerando lo que puede perder para siempre –el corazón de su amada Ariadna- su mente repara de nuevo en el innecesario hilo. Es ahora, sí, cuando comprende su importancia. Y la de su prometida, y la del artífice Dédalo, y la del sabio rey Minos.
Una línea final resume la revelación de Teseo:

“Fibra sutil que me une a la luz del mundo: Ariadna, el corazón amante, el esforzado orgullo de mi raza libre.”

 

Voces: Néstor Barreto y Manuel Alcaine
Música: David Bowie – Heroes

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