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Nada más que libros – Los perros, el deseo y la muerte (Boris Vian)

7 junio, 2019 - Literatura
Nada más que libros – Los perros, el deseo y la muerte (Boris Vian)

“…Ustedes no podrán creer, se lo digo yo, la poca gente que hay en una ciudad como Nueva York después de cierta hora. Ella giraba todo el tiempo en cualquier calle. Atravesábamos bloques enteros sin ver un gato y a veces veíamos a uno o dos tipos. Un vago, una mujer a veces, gentes que regresaban del trabajo; hay tiendas a la una o dos de la mañana o que no cierran nunca. Cada vez que ella veía a un tipo en la acera derecha, maniobraba el volante y pasaba a ras de la acera, lo mas cerca posible del tipo; frenaba un poco y luego aceleraba de golpe, justo en el momento de pasar frente a él. Yo seguía callado, pero a la cuarta vez, le pregunté: ¿Por qué hace eso? Supongo que me divierte, dijo…”

 

LOS PERROS, EL DESEO Y LA MUERTE. Boris Vian.

 

 

 

En esta ocasión hablaremos de un autor al que le tuvo sin cuidado lo que a muchos escritores les lleva de cabeza: ser un “hombre de letras”. Boris Vian se estremecería en su tumba si alguien un día lo colocara en ese altar. Su fuerza como narrador radica fundamentalmente en sus ideas que muchos, aún hoy, no pueden tragar.

El 10 de Marzo de 1.920 nace Boris Vian en Ville-d`Avray, hijo de una familia rica y posteriormente arruinada de cuatro hijos. En 1.932 se le diagnostica reumatismo cardiaco, lo que le ocasionará una grave lesión de corazón que, tras otras complicaciones y enfermedades durante toda su existencia, acabará con su vida a los 39 años. En 1.935 comienza el bachillerato que termina en 1.939 con excelentes notas, sobre todo en filosofía y matemáticas. En esa época frecuenta con asiduidad los conciertos de Duke Ellington; crea, junto a sus amigos, una orquesta de jazz y celebra, en la casa familiar de Ville-d`Avray, célebres “surprises- parties” (lo que podríamos llamar los ya caducos guateques), que prefiguran lo que serán, después de la guerra, las fiestas de Saint-Germain-des-Prés. En 1.939 ingresa en la Escuela de Ingeniería y obtiene el título de ingeniero en 1.942. en esos años lleva una vida bohemia y asiste y organiza numerosas fiestas al mismo tiempo que se interesa, cada vez más por el jazz. Se inicia como trompetista de jazz, y en 1.944, aparecen sus primeras publicaciones para la editorial Gallimard. En 1.946 trabaja como ingeniero en una institución del estado. Conoce a Jean- Paul Sartre y colabora con él en la revista Les Temps Modernes. Bajo el seudónimo de Vernon Sullivan publica “Escupiré sobre vuestras tumbas”, que se convertirá en el best-seller de 1.947, año que publica, con el mismo alias “Todos los muertos tienen la misma piel”. Ese mismo año Vian abandona su trabajo y se dedica a escribir y a tocar la trompeta en diversos locales de París; publica “La espuma de los días”

 

La corriente literaria e intelectual que impera en la inmediata posguerra francesa es el existencialismo, con la figura de Jean-Paul Sartre como principal protagonista, y su influencia marcará toda la vida cultural hasta la década de los 60. Sartre construye una teoría del hombre asentada en la libertad y en la conciencia singular de cada individuo. Condenado a hacer uso de su libertad, cada persona irá construyéndose a partir de sus actos. Cada hombre es, por lo tanto, responsable de lo que es. La literatura es también un acto, una acción social de la que es responsable el autor. El existencialismo predica una literatura concebida como compromiso, y por eso debe ponerse al servicio de una acción política o de una reflexión filosófica, cumplir, en definitiva, una función social. Boris Vian se sitúa al margen de esa literatura comprometida y propone en su obra nuevas formas de creación y expresión, liberando la palabra de toda función social tal como la concibe el existencialismo y pervirtiendo sin cesar el discurso literario tal como lo concibe la novela tradicional. Novelista, dramaturgo, poeta, músico, traductor, Vian compone numerosas canciones y dos óperas y escribe múltiples ensayos sobre música, sobre todo de jazz, sobre espectáculos, cine, literatura y realiza varias traducciones del inglés. Asimismo actúa durante varios años como trompetista. En 1.954 y 1.956, Boris Vian compone e interpreta numerosas canciones; una de ellas “el desertor” será prohibida. Boris Vian muere de un infarto en un cine de París cuando estaba contemplando un pase de una adaptación cinematográfica de su novela “escupiré sobre vuestra tumba”. Tenía 39 años. La obra de Boris Vian, sin adscribirse a ninguna tendencia y sin dejarse encasillar en ninguna escuela ni corriente puede resultar profundamente huidiza a la vez que cargada de una honda angustia vital, la angustia del tiempo destructor, del deterioro, de la muerte, a través de un universo insólito, descabellado y fascinante, en el que se combinan lo trágico y lo burlesco, lo lúdico y lo amargo, en el que la alegría de la vida siempre se ve destruida por el horror de la muerte.

El libro que hoy comentaremos se trata de una recopilación de seis cuentos escritos por Boris Vian entre los años 1.945 y 1.952 y es una selección realizada por Tusquets Editores, en 1.974, a partir del libro de cuentos titulado “El lobo feroz”. En el primero de ellos “Los perros, el deseo y la muerte”, que da título a la recopilación, un taxista de la ciudad de Nueva York, conoce a una bailarina del bronx, a la que recoge de madrugada en su taxi. La joven, una mujer extraña y solitaria, solo se excita cuando, al volante del coche que le ha cedido el taxista, atropella a los perros que encuentra por las calles. Obsesionado con ella, noche tras noche la acompaña en sus peligrosas correrías hasta que finalmente ella no se conforma solo con matar perros….. Las consecuencias son terribles para los dos. “El lobo feroz” narra la historia de un lobo, Denís, que vive en las afueras de París, en una cueva en el bosque. Es un lobo civilizado y culto, que vive discretamente apartado de los seres humanos a los teme. Una noche, durante sus paseos en el bosque acechando a las parejas de amantes que se refugian en el, es mordido por un mago. Desde ese momento Denís se convierte en un “lobo – hombre”, lo que le trae consecuencias y aventuras de todo tipo cada noche de luna llena, en que se transforma de lobo a hombre. “El amor es ciego” cuenta que en pleno mes de Agosto, en París, una niebla espesa, caliente y húmeda, singularmente opaca cubrió la ciudad. La situación provoca una gran confusión ya que no se ve prácticamente nada y los ciudadanos sienten un irrefrenable deseo sexual que no reprimen, sin que los lugares, personas y sexos sean obstáculos para realizar, sin ningún pudor, todo tipo de actos sexuales. Pasado un tiempo la situación hizo que la vida fuera dulce y simple para todos, pero la capa de niebla bajaba día a día. Un gran consejo encontró una solución: cuando la niebla se disipó, la vida continuó siendo feliz; todos se habían arrancado los ojos. Los últimos tres relatos: “Las fortificaciones del Sur”, “ El mirón” y “El peligro de los clásicos” están esos personajes tan cercanos a Boris Vian que casi podrían confundirse con él: pícaros, imaginativos, cínicos, desprendidos. Las situaciones son siempre absurdas como absurdos son los años que siguen a una guerra: el mundo de las restricciones, de la puesta en cuestión de muchos principios, del sálvese-quien-pueda-y como-sea.

 

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