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El vientre de los espejos – (3) LOCUS AMOENUS

18 enero, 2019 - Poesía
El vientre de los espejos – (3) LOCUS AMOENUS

“El vientre de los espejos” es el título de un poemario escrito por Fernando Alcaine, cuyos poemas nunca fueron publicados en papel pero que vamos a ir dando a conocer, uno a uno, en nuestro programa.

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(3) LOCUS AMOENUS
[(Nostalgie de la boue)]

 

Queridísimo Manuel,

Invitado por la encantadora Mistress O´Flaherty a pronunciar una conferencia sobre poesía bucólica en su bonito salón [de té de gusto tan] victoriano, dirigí al distinguido auditorio -señoritas en edad [de merecer], hermosas damas con grandes sombreros adornados de [diademas y plumas de marabú], apuestos caballeros con [petaca de whisky en el bolsillo de su] elegante chaqué-una [florida] alocución sobre tan ameno asunto. Terminada la conferencia, una hermosa dama [-mejor que una dama] hermosa- con nariz [de tucán], me solicitó un ejemplo de locus amoenus (término tan traído y llevado por mí durante la charla), sacado, a poder ser de las Bucólicas del inmortal mantuano. Me permití [la licencia de recitar] el pasaje que, abajo, transcribo. Terminado el cual, [el silencio se apoderó del sa]lón.

“El suelo de la habitación es un inmenso prado. Contra lo que en una primera mirada pudiera parecer, sus límites se pierden en la lejanía de lo impreciso. Así, la puerta entrecerrada sugiere, más bien, la prolongación del fresco verde. Pero éste es un extremo
aún por confirmar. Quizá merezca la pena aventurarse algún día por ese lado del cuarto con el fin de ratificar -o desmentir- esa prolongación. Por otro lado, los grandes cristales de la puerta corredera permiten constatar la expansión del pasto, más allá de la habitación, por la amplia terraza. Es cierto que la base de la barandilla supone un límite; pero, al ser ésta de material translúcido, dibuja unas sombras, alargadas e irregulares, que hay que identificar con los troncos de los pinos cuyas exuberantes copas pueblan el cielo, allá en lo alto. No sería descabellado suponer que la hierba se derramase en catarata por la fachada del edificio y que, una vez en suelo firme, continuase en busca de su propio confín.
En medio de esta monotonía hay un viejo zapato de color rojo Burdeos. La puntera alzada y el profundo doblez en el arranque del empeine confirman su larga andadura. El negro cordón presenta intensos roces; los herretes de sus cabos apenas pueden contener las hilachas. Si uno quiere sentir nostalgia puede asomarse a su hueco interior. Allí, la lenta rodadura de carruajes ha trazado un suave camino montañés que vadea un río y desemboca en una cerca de madera, deteriorada por el abandono. Pace alguna vaca entre moscas y cagallones. Al fondo es donde se encuentra el humilde cobertizo cuya trasera mira la agitación del mar. Crespo mar que arroja contra las rocas un alga o una braga y un zapato de color Burdeos. No cesa de llover. Es seguro que en ese momento amanece en los países meridionales.”

Mistress O´Flaherty, desde entonces, [me tiene vedado el paso a] su elegante salón. Eso sí, me ha rogado encarecidamente en varias ocasiones visitar [juntos] sus estupendas [caballerizas].

 

 

Voces:
Fernando y Manuel Alcaine

Música:
– Victorian Era Dance and Music- by Kayla Ordaz and Jessica Donahue
– Dmitri Shostakovich – The Second Waltz

 

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