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Nada más que música – La canción francesa de los 60 – Parte 2

11 enero, 2019 - Música
Nada más que música – La canción francesa de los 60 – Parte 2

Seguimos con la espléndida generación de artistas que brillaron en el país vecino durante la década de los sesenta. Empezamos esta segunda parte de nuestro especial con Jacques Brel.

 

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Brel realmente era belga pero vivió toda su vida artística en París y sus últimos años en las islas Marquesas, en la Polinesia Francesa.
A partir de 1952 empezó a componer sus primeras canciones que cantaba por los múltiples cabarets de Bruselas con la oposición frontal de su familia. El perseveró en su empeño y, abandonando a su mujer y sus hijas, en 1953 se marchó a París y solo cuando hubo conseguido un relativo éxito reunió de nuevo a su familia.
En 1956 ya iba de gira por Europa y fue entonces cuando grabó su primer gran éxito: Qunad on n’a que l’amour

En 1957 grabó su segundo sencillo, recibiendo el Grand Prix de l’Académie Charles cros y al año siguiente consiguió por fin ser aclamado en el Olympia. A partir de este momento, las giras fueron imparables. Vamos a escuchar la grabación de estos conciertos. Jacques Brel, en directo, desde el Olympia de Paris: Mathilde.

 

 

En 1959 Brel graba lo que sería su obra maestra y su mayor éxito, el sencillo Ne me quitte pas (No me abandones), una sentida balada con una sencilla estructura melódica y una poderosa letra inspirada en la ruptura amorosa con Suzanne Gabriello “Zizou”, Brel abandonó a su amante embarazada mientras ella suplicaba. Esto detalle es muy interesante ya que, contra lo que pudiera parecer, no es el Brel el que suplica para que no le abandone su amante sino que es ella, embarazada, la que le pide, desesperadamente, que no le deje. La más bella canción de amor de todos los tiempos es en realidad la humillación que se impuso el cantautor belga por el miserable trato que brindó a su amante ‘Zizou’. Brel acabó como un cobarde. Al final, se comportó como un hombre melindroso y poco fiable que se resistió a abandonar a su esposa y que se agarró a la vieja costumbre machista de presumir de esposa y querida. Ahora bien, la canción es preciosa.

En 1973 lo abandonó todo y se retiró a las Islas Marquesas, en la Polinesia Francesa, donde se dedicaría a navegar en su velero Askoy y a pilotar un bimotor que utilizaría como avión-taxi para ayudar a los habitantes de las islas. Murió a causa de un cáncer de pulmón en París en octubre de 1978 y fue enterrado en las Islas Marquesas, a pocos metros de la tumba del pintor Paul Gauguin. Esta canción, Les Marquises, fue su última grabación.

 

 

En la misma onda que nuestro amigo Jacques Brel, encontramos a un genial Georges Brassens. Nacido en Séte, Francia, el 22 de octubre de 1921, fue el exponente más relevante, tanto de la canción francesa como de la trova anarquista del siglo XX. Su fama se cimentó gracias a melodías sencillas y elegantes y a sus letras, variadas y elaboradas. Se le considera uno de los mejores poetas franceses de la posguerra, no en vano ganó el premio nacional de poesía de su pais. Procedente de una humilde familia obrera, se trasladó a París en 1939 y tras realizar estudios elementales, entró a trabajar en Renault. De ideología libertaria, militó en la resistencia francesa tras la ocupación alemana de París en la Segunda Guerra Mundial, colaboró con la publicación clandestina Libertaires y, en 1942, publicó su primer libro de poemas. A principios de los cincuenta comenzó a grabar sus primeras canciones, y entre ellas, esta conocida “La mala reputación”

Su peculiar forma de hacer le llevó a ser referencia obligada para los intelectuales franceses del momento y sus periódicas presentaciones en L’Olympia fueron seguidas por públicos de más de una generación. Como he dicho antes, la simplicidad de sus canciones contrasta con unos textos llenos de ironía, de alto contenido político y crítica social. Como en esta admirable “Marinette”.

 

Georges Brassens con Paco Ibañez-2

Georges Brassens con Paco Ibañez

 

 

Os acordareis de la versión que de esta canción hizo Javier Krahe, y es que Brassens fue admirado por el resto de los autores e intérpretes europeos que versionaron sus canciones en múltiples ocasiones, y no solo por artistas ligados al Folk o a la canción de autor, sino también al Rock, como el español Loquillo, o Paco Ibáñez, que cantó varias de sus canciones durante su largo exilio parisino y que fue el introductor de Brassens en España, Pi De La Serra, Joaquín Carbonel y, de alguna manera, Luis Eduardo Aute, Joan Manuel Serrat o Joaquín Sabina mantienen claras influencias de Brassens en algunas de sus composiciones. Nos despedimos de Brassens con una de estas versiones: Joaquín Carbonel y Joaquín Sabina cantan la divertida “El Gorila”

Brassens murió de cáncer en 1981, en Saint-Gely-du-Fesc, después de haber sufrido problemas de salud durante muchos años. En otra línea, diametralmente distinta, nos encontramos con Charles Adnavour.

 

 

 

Charles Aznavour nació en París de padres armenios, y su nombre es ………… impronunciable. Debutó en la canción junto a su hermana Aída, al mismo tiempo que en el teatro en 1933, donde interpretó desde los 11 años diferentes papeles infantiles. Aznavour escribió canciones para estrellas como Piaf, Juliette Gréco, Eddie Constantine, pero al principio de su carrera tuvo muchas dificultades para triunfar. Más tarde, supo explotar este periodo de su vida en una canción que recoge el estado de ánimo de un fracasado en el mundo de la canción: «Je m’voyais déjà» que es la que acabamos de escuchar. Su primer triunfo data de 1953, cuando actuó en el teatro Olympia y «Sur ma vie» se convirtió en su primer gran éxito.

Aznavour poseía una capacidad especial para resumir en pocas frases una situación en la que se encuentran muchas personas. También supo explotar muy bien su persona, su talla, su voz: sus defectos se convirtieron en cualidades. Y otra de su cualidades fue saber elegir a sus colegas. En 1944 grabó con Frank Sinatra el clásico “You Make Me Feel So Young” para el álbum Duets del legendario crooner norteamericano.

Y, aunque sea brevemente, no quiero dejar pasar una fenomenal versión que de su canción “Morir de amor” hicieron a duo Aznavour y Compay Segundo.

El 1 de octubre de 2018, fue encontrado muerto en una bañera en su casa en Mouriès a la edad de 94 años. Un informe de autopsia concluyó que Aznavour murió de un paro cardiorrespiratorio complicado por un edema pulmonar. Le despedimos con una canción que le hace justicia: For me formidable

 

 

Y vamos con Edith Piaf. Nació en París, el 19 de diciembre de 1915, bajo el nombre de Édith Giovanna Gassion. Su infancia fue tremenda. Para hacernos una idea, relataremos esquemáticamente por lo que pasó nuestra, todavía, pequeña estrella: Su padre era acróbata, que bueno, dicho así, tampoco tiene nada de particular, pero el Sr. Gassion, que así se llamaba, para celebrar su nacimiento se emborrachó y dejó a su madre, Annetta, de origen ítalo-bereber que, a su vez, era cantante ambulante. Sin ningún tipo de ayuda, tuvo que afrontar el parto sola. Salió a la calle por sus propios medios, pero no consiguió llegar al hospital y Edith nació en plena calle debajo de una farola frente al número 72 de la calle de Belleville en París. Y vamos a poner un poco de música porque si no esto va a acabar mal.

“No, nada de nada, no lamento nada, ni el bien ni el mal que me hayan hecho” Toda una declaración de principios.
Pero seguimos con la historia. Annetta, su madre, al ser demasiado pobre como para criar a la pequeña Edith, la confía a su madre, o sea, a su abuela, quien en vez de darle leche con biberón, la alimentaba con vino, con la excusa de que así se eliminaban los microbios. Después la entrega a su padre, el tal Sr. Gassion, quien está a punto de ir al frente en la Primera Guerra Mundial, lo que lo lleva a dejar a la niña con su madre, o sea, la abuela paterna de Édith, que era dueña de una casa de prostitución en Bernay, Normandía, donde la niña es criada por las prostitutas de la casa. Bueno, no se que decir, que esta señora cantara cosas como “La vie en rose” tiene mucho, mucho mérito.

En 1933, con diecisiete años, y después de deambular cantando por las calles de París, se enamoró de un chico de recados, Louis Dupont, con quien poco después tuvo su única hija, una niña llamada Marcelle, que murió a la edad de dos años de meningitis. Pero bueno, por lo demás, todo bien.

Y bueno, a pesar de sus innumerables romances fallidos, de su adicción a la morfina, del fallecimiento de su única hija a la edad de dos años, Edith Piaf fue una mujer comprometida con su tiempo. Durante la ocupación alemana, la cantante cambia su nombre artístico de “La Môme Piaf” por el de “Edith Piaf” y continúa dando conciertos, sin ceder a la ocupación nazi. Ella interpreta canciones con un doble sentido evocando la Resistencia cuando interpreta Tu es partout en la que alude a la traición de un amante. En este período tan difícil para todos los habitantes de Francia, Piaf se erige como protectora de los artistas judíos, perseguidos por las autoridades alemanas.
Edith se convirtió también en una especie de icono parisino y en la década de 1950, Piaf era famosa en muchos países. El público norteamericano la consagró en 1956 en el Carnegie Hall de Nueva York, al que regresó con frecuencia, tras iniciar ese mismo año una cura de desintoxicación.

 

 

En 1959, Édith se desploma en escena durante una gira en Nueva York. Volvió a París en un penoso estado de salud y sin Moustaki, su romance del momento que la abandona antes de regresar a Francia.
En 1961, Édith Piaf, a petición de Bruno Coquatrix, ofrece una serie de conciertos, tal vez los más memorables y emotivos de su carrera, en el Olympia de París, local que estaba bajo amenaza de desaparecer por problemas financieros. Es en ése, su salón de espectáculos favorito, en donde interpreta la canción Non, je ne regrette rien, canción que, como hemos visto, se adapta perfectamente a su persona. Con ello salva al Olympia.

El 11 de octubre de 1963, Édith Piaf fallece en Plascassier a los 47 años de edad, por causa de cáncer hepático.

Y con este final tan dramático pero real como la vida misma, acaba nuestro programa de hoy y esta miniserie dedicada a la música francesa de los años 60.

 

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