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Nada más que libros – Cien años de soledad – II

11 enero, 2019 - Literatura
Nada más que libros – Cien años de soledad – II

“Entonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y las circunstancias de su muerte. Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque la estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

 

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

 

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En el anterior programa, dedicado a la maravillosa novela “Cien años de soledad”, repasamos y comentamos, sucintamente, la historia de la saga de los Buendía, condenada a cien años de existencia. Hoy vamos a seguir adentrándonos en ella un poco más.

La soledad es el punto de unión de sus personajes, y los acontecimientos vividos por estos están repletos de sucesos que son una amalgama de realismo, magia y fantasía. Resultaría agotador hacer una lista de los seres que pueblan el cosmos de esta obra, todo un universo lleno de intrincadas relaciones familiares, donde se repiten los nombres de los personajes en constantes variaciones, siempre manteniendo los de los fundadores de la estirpe. Estos fueron José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, quienes crearon Macondo a la vez que la familia que duró el mismo tiempo, 100 años hasta la desaparición de ambos.
El resto del linaje, como he dicho, conforman un intrincada red de relaciones, incluso incestuosas, que repiten nombres y caracteres que no siempre coinciden con los de los fundadores. De manera que, a veces, confundimos los personajes, no porque estén mal descritos si no porque es difícil identificarlos en la embarullada trama que transcurre durante los cien años que dura la historia.
A José Arcadio y Ursula les siguen sus hijos Aureliano y José Arcadio. A partir de estos dos primeros seres nacidos en Macondo sobreviene la innumerable retahíla de personajes ligados a la sangre de la dinastía, y que constituyen la esencia de la mayor parte de los acontecimientos acaecidos en el pueblo. Son tantos y tan heterogéneos que es prácticamente imposible enumerarlos a todos en este espacio. El último eslabón de la cadena que forma la estirpe, Aureliano Babilonia, descifra unos pergaminos legados al fundador por Melquiades, un gitano sabio que visitaba con frecuencia el pueblo, en los que preveía el final del linaje y de Macondo, cerrando así con su muerte y la hecatombe que destruye el lugar, el círculo vital de una saga y un universo único, que quedará para siempre en la memoria de los lectores como si se tratase de una historia verídica.

En el transcurso de la obra, de estricta cronología, los hechos ocurridos durante esos cien años, conforman los avatares históricos que son consustanciales con la propia historia de una nación, Colombia, (no citada en el libro) y por extensión de toda latinoamerica, desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX; su fundación, los avances sociales y económicos, las guerras civiles provocadas por los partidos predominantes, el partido conservador y el partido liberal, las dictaduras militares con sus brutales consecuencias, la influencia nefasta de las multinacionales, y un largo etc.
Toda la narración está plagada de sucesos mágicos, fantásticos, que están íntimamente sujetos a la realidad cotidiana y con los hechos importantes que suceden en Macondo. Esa forma de contar, la mezcla de realidad y fantasía, hacen de esta novela la precursora de una forma de narrar nueva que se consolidó en toda la América hispana creando lo que se denominó el boom de la literatura latinoamericana, admirada en todo el mundo; convirtiendo a su autor en uno de los literatos más importantes del siglo pasado. Gabriel Garcia Marquez creó otros relatos incluyendo en ellos Macondo, como lugar donde transcurren.

Gabriel García Marquez, hombre comprometido con la izquierda y muy activo en la labor de conseguir que su país, y por ende toda la región, dejara atrás todos sus fantasmas, que aún perviven, y avance en la mejoras que tanto necesitan y por las que, él y otros muchos, trabajaron sin tregua.
No hay tiempo para más; en otra ocasión volveremos a comentar el universo de Macondo y a su autor que, para quien les habla, resulta imprescindible por su calidad y por lo que significó en la renovación de la literatura a escala universal.
Recomiendo sinceramente que lean esta gran novela, quien no la conozca, y su revisión por todos aquellos que ya la han leído, porque sin duda, unos y otros, sentirán un gran placer al hacerlo.

 

Un pensamiento sobre “Nada más que libros – Cien años de soledad – II

Fernando Alcaine

Rebelión en la granja, Cien años de soledad…por ahora… ¡Qué emoción mantener viva la emoción…de la primera vez, Néstor Barreto!

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